3 historias paranormales de bomberos

Estacion bomberos

La dama de los taconazos en la estación central de los bomberos

Eran los últimos días de junio, la noche estaba tranquila y a El Nuclear aún le quedaba trabajo de oficina, era cerca de la media noche, los muchachos estaban en los dormitorios y todo era silencio, de pronto un viento frío cubrió la oficina, el abnegado bombero lo sintió y le pareció extraño que un viento con esa temperatura apareciera de la nada en ese mes, pero no era la primera vez que pasaba.

Empezaba a ordenar todo para retirarse a su habitación cuando escuchó los tacones de una dama que subía desde el primer nivel, toc toc toc, como en otras noches, él sabía que era ella, que regresaba con el viento o con las lluvias, pero como en otras ocasiones sólo terminaba de subir las gradas con sus tacones, toc toc toc y desaparecía.

Estación central bomberos

Pero no, esta vez siguió caminando por el pasillo hasta la puerta de su oficina, la cual estaba cerrada, él sentía que ella estaba al otro lado de la puerta, pensó por un momento que iba a entrar pero no entró, al acostarse en la pequeña habitación que queda justo debajo de las gradas que van para el tercer nivel de la estación, él sintió que ella entró a la oficina y se aproximó a la puerta del cuarto, toc toc toc, ahí estuvo parada frente a la puerta de la habitación.

Luego se retiró y empezó a subir hacia el tercer nivel, toc toc toc, grada por grada, sonido tan claro e inconfundible de los tacones de una dama, pero el valiente bombero quería salir de dudas, así que abrió rápidamente la puerta de su habitación, también la de su oficina, y antes de que ella terminara de subir él estaba por empezar las gradas, pero no la vio, pero seguía escuchando el toc toc toc de los tacones que se dirigían hacia mano izquierda terminando los escalones, El Nuclear subió rápidamente para ver que era, para ver de una vez el rostro de ella, pero no había nada, lo envolvió de nuevo un frió de hielo, no veía nada pero escuchaba frente a él el toc toc toc.

Esto siempre pasa, de vez en cuando, cuando ella llega, se enfría el ambiente como hielo, a veces se queda en las gradas llegando al segundo nivel, toc toc toc, a veces camina al pasillo y se queda en la puerta, toc toc toc, incluso algunas veces se da el gusto de tocar ligeramente la puerta, él le dice pase, pero ella no entra, en ocasiones él sale rápidamente para ver que es, para saber que quiere, pero ella rápidamente se aleja toc toc toc, subiendo las gradas hacia el tercer nivel, toc toc toc, sin dejarse ver, pero dejando en el frio su huella.

A veces espera a que él este acostado, para subir con sus tacones al tercer nivel y quitarle el sueño, toc toc toc, nadie sabe que quiere, aunque él le pregunta ella no contesta, sólo se escucha el toc toc toc, en medio de la noche fría, en medio del silencio, ahí anda ella, toc toc toc.

Aún en estos días, se pueden escuchar los tacones de la dama que se pasea por las gradas y corredores de la Estación Central de los Bomberos Voluntarios.

Platicando con este amable bombero sobre estos hechos, se me ocurrió comentarle que tal vez, el espíritu que movía las cosas en la bodega del primer nivel, la mujer que aún ya muerta fue a pedir auxilio porque se quemaba su casa y la dama de los tacones era el mismo fantasma, El Hombre nuclear me observó y me dijo que nunca lo había pensado así, pero que tal vez yo tenía razón, entonces yo le dije: “Entonces sabemos cual es su pena, pero no sabemos realmente que quiere”.


Investigación, historia y narración: Fernando Andrade Mazariegos (todos los derechos reservados Guatemala noviembre 2014)

Fotografías: Fernando Andrade Mazariegos (todos los derechos reservados Guatemala noviembre 2014)

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