Los guardianes del S6

Guardianes del S6

Esta historia comienza una tarde de sábado, en la que un guardián del edificio S6 de la USAC al cual llamaremos Irineo estaba refaccionando en uno de tantos comedores informales que hay cerca de los parqueos de la Facultad de Ciencias Económicas donde se encuentra el área profesional.

Terminaba de saludar a su esposa por teléfono de forma muy amena ya que gracias a Dios había logrado la plaza de guardián y el trabajo que necesitaba mucho.

Como es de costumbre los guardianes de los edificios tienen turnos de 24 por 48 y tienen que dormir dentro de ellos, para lo cual tienen un cuarto especial. En el edificio S6 ese cuarto está en el segundo nivel en una esquina, del lado donde están los cubículos de algunos catedráticos, este cuartito cuenta con las comodidades básicas: una cama sencilla, un radio viejo de aquellos que para buscar una estación tienes que mover una perilla redonda, una estufita eléctrica, una mesita de noche donde tienen una Biblia y fósforos para encender el respectivo chester (cigarro) antes de dormir.

Edificio S6, USAC

En la pared a la par de la puerta tienen un clavo donde cuelgan las llaves maestras, las llaves de los salones y baños.

Ya por la noche como todo guardián, Irineo espera a que salga el último alumno y licenciado para poder cerrar el edificio, ve la luz de una oficina y sabe que tendrá que esperar hasta que el ocupante salga, a él no le molesta, ya que es parte del chance, mientras tanto se fuma un cigarrito a gusto en las mesitas que están atrás del edificio, donde está el portón que da al parqueo.

Luego de unos minutos, sale el licenciado dándole gracias a Irineo por esperar que él saliera.

–Feliz noche Irineo, que descanse—
–Feliz noche Lic. y feliz fin de semana—

Revisa que todo esté en orden y que nadie se haya quedado dentro, revisa desde el tercer nivel y apaga las luces, luego baja al primer nivel cierra con llave las puertas y apaga las luces, luego sube al segundo nivel y apaga las luces, enciende su linterna porque como muchos se habrán dado cuenta, las luces del pasillo del segundo nivel del edificio se apagan del lado de las gradas que están en la esquina contraria a donde está el cuarto de los guardianes.

Un pasillo de unos quince metros completamente oscuro puede verse un poco tétrico alumbrado por una lamparita vieja, pero a él no le importa, es parte del chance.

Apaga la radio, apaga la luz del cuartito, se acomoda en la cama, pone el radio con que se comunica con otros guardianes y con seguridad a la par de la almohada y empieza a quedarse dormido.
Es noviembre, los vientos cambian pero no son tan fuertes como en años pasados, ni hay tanto frío como se esperaba.

De pronto Irineo se despierta por ruidos y sonidos que no logra comprender del todo, ha de ser por estar medio dormido piensa, se sienta en la orilla de la cama y trata de agudizar el oído, los ruidos y sonidos siguen sin entenderse, entonces se pone de pie y todo queda en silencio, solo el viento en las ramas se escucha; Irineo sonríe y piensa que era un mal sueño y se sienta de nuevo en la cama, es entonces que empieza a escuchar de nuevo lo que lo hizo despertarse.

Lo primero que piensa es que alguien se quedó dentro del edificio, para robar algo del equipo que puede haber en los salones u oficinas, se arma de valor, toma las llaves, abre la puerta la cual no lo ayuda ya que hace ruido tanto al jalar la chapa como al abrir la puerta y se encamina hacia la derecha de su cuarto, hacia donde escucha la bulla.

Los ruidos siguen, pareciera que en el salón de la esquina contraria a su cuarto estuvieran moviendo los escritorios, (y movieron algo), Irineo piensa pronto que tal vez están robando una cañonera, para lo cual mueven los escritorios para poder alcanzarlas, ya que las mismas están colocadas en el techo en cada salón.

Agudiza el oído nuevamente y escucha una voz como de niño o de mujer que no alcanza a entender que dice. Se anima y agachado empieza a subir la cabeza y a ver por una de las ventanitas de la puerta del salón, entre la oscuridad puede visualizar un poco gracias a la claridad que entra por las grandes ventanas que están del otro lado del salón, pero no ve nada, de pronto los ruidos y sonidos paran.

Irineo se tranquiliza cuando de repente ve una sombra que atraviesa todo el salón yendo directamente hasta la puerta donde él está, él se hace para atrás, saca la llave del salón que ya llevaba lista, pues al intuir de dónde venía tanto alboroto, desde que salió del cuarto la llevaba en la mano, rápidamente mete la llave en la chapa y nota que efectivamente la chapa tiene doble llave, no se puede explicar cómo alguien pudo abrir un salón sin tener llave y más aún, después de entrar poner doble llave otra vez.

Irineo es un buen amigo mío y oriundo del oriente de nuestro país, así que no es falto de valor y coraje, se decide, quita llave a la puerta, entra y rápidamente prende la luz y para su sorpresa, no hay nada en el salón y todo está en su lugar.

Ve el reloj, es la una de la madrugada, se santigua, apaga la luz, cierra la puerta del salón y regresa a su cuarto, empieza a recorrer el pasillo cuando la lamparita empieza a fallar y se queda a oscuras, sus ojos aún no se acostumbran, así que camina despacio poniendo la mano en la pared para guiarse.

En dos o tres pasos sus ojos poco a poco se van aclimatando a la oscuridad, apenas si puede ver la esquina a donde debe dirigirse, ve un bultito del tamaño de un niño que pareciera estar en frente de la puerta del cuarto donde duerme, él sigue caminando pensando que es por el cambio de luz a penumbra por apagar las luces, hay mucho frío, más que otras noches, demasiado tal vez, al llegar a siete metros de la puerta se da cuenta que es efectivamente un bulto lo que está en frente de la puerta del cuarto, no es efecto de sus ojos.

De pronto el bulto se le acerca, se mueve como que estuviera caminando hacia él; el bulto tiene pies y brazos, tiene cabeza y algo que pareciera rostro que él puede ver aún en la oscuridad, (a 7 metros de él), ve que es algo parecido a una niña, la cual empieza a llorar con vos de mujer y de niño al mismo tiempo, y se le acerca cada vez más rápido, subiendo los brazos como para querer agarrarlo.

Irineo empieza a rezar; la niña se detiene a tan sólo un metro de él, Irineo sigue rezando, en éste momento Irineo está a mitad del camino de su cuarto, empieza a orar, pide a su Jesús el buen pastor que lo proteja; en ese instante la niña o lo que fuera se calla.

Paso que da Irineo, paso que da la niña, un andar de paso a paso que pareciera una eternidad en siete metros para llegar al cuarto, donde en la mesita está la Biblia, no sabe por qué, pero Irineo piensa que esa es la solución para salvar la noche, paso a paso orando, sudando, sin quitarle la vista de encima a lo que lo acompaña, logra llegar al cuarto, entra en él, y ve que la niña se queda en la puerta, enciende la luz del cuarto y la ve, ahí parada en la puerta.

Era una niña de como seis años, vestido blanco, sucio y roto, descarnadas sus manos, tez pálida, pelo negro liso y enmarañado, en vez de ojos sólo tiene hoyos, no tiene nariz, solo hueso, boca abierta sin dientes, y sólo tiene el pie izquierdo, Irineo hace un último esfuerzo y cierra la puerta, echa llave, toma la Biblia y se acuesta orando, mientras tanto la niña empieza a gritar atrás de la puerta, por lo que a él le parece una eternidad y como si hubieran diez, no sólo una llorando, pero ella no puede entrar.

Él tiene fe, abraza la Biblia, empieza a quedarse dormido rezando el padre nuestro, entre el llanto y la bulla que se regaron en todo el edificio tiene el valor de ver su reloj, aún es la una de la mañana, no puede ser piensa, sigue rezando y se queda dormido.

Empieza el nuevo día con los bellos amaneceres que tiene noviembre, se escuchan las aves y a lo lejos los vehículos que transitan escasos dentro de la U, se ve caminando un hombre con mochila en hombros, es Justiniano, el guardián que recibe el edificio el día siguiente del turno de Irineo, llega media hora antes como siempre, toca los barrotes del portón del edificio del lado del parqueo.

Como nadie responde, llama por teléfono a Irineo, el cual dice que ya baja, que lo espere unos minutos.

Cuando baja, Justiniano le ve raro y le pregunta si se siente bien.

Irineo le responde: si te cuento no me vas a creer

Justiniano le dice: haber contame a lo mejor te creo.

Las experiencias de los guardianes

Se sientan ambos en las gradas que dan al parqueo del edificio, Irineo se entera de que no es el único al que le ha tocado una mala noche, solo que al parecer, a él le tocó más duro que de costumbre.

Justiniano le comenta que a algunos les llaman por la noche, los ruidos de arrastre de escritorio son comunes, dejan ir el agua de todos los baños al mismo tiempo, y lo más increíble es que ven a esta niña dentro del edificio aunque éste se encuentre cerrado, camina por los pasillos del edificio S6 y entra a los baños.

A finales de noviembre del 2013 me reuní con Irineo a tomar un café en la U para ponernos al día como buenos amigos que cada cierto tiempo platican, durante la plática me contó lo que había vivido esa noche.

Al parecer aún escucha ruidos en la madrugada, ha tenido que salir en algunas ocasiones como es su obligación, pero gracias a Dios ya no ha tenido experiencias tan duras.

De vez en cuando cree ver a la niña que camina en los pasillos y que entra a los baños.

Una semana después de tomarnos el café, estábamos reunidos en la U con unos amigos un sábado por la mañana cuando me llamaron Justiniano e Irineo, que casualmente les tocaba cambiar de turno y vieron a la niña entrar en el baño como a las siete de la mañana, llegué con mi amigo Salvador y pude tomar fotos a lo que parece una huella pequeña en el baño de hombres del segundo nivel, lo curioso, es que en todo el baño, que estaba limpio se ven las huellitas sucias, y sólo de un pequeño pie izquierdo.

Sin gana de molestar ni asustar le pregunte a Irineo:

Mano, ¿qué vas a hacer si se te aparece otra vez por la noche la niña?

Y él me contestó:

Es parte del chance mi hermano.

Al parecer varios son los guardianes que tienen que soportar ciertas situaciones paranormales en los edificios, y no solo en los de la Facultad de Ciencias Económicas, sino que en todas las Facultades, puede ser que usted haya estudiado en ese edificio y nunca ver nada, pero imagine ese edificio solo de madrugada, yo creo lo que me relató mi amigo Irineo, queda a su discreción lo que pueda pensar de este caso.

USAC

Investigación y narración: Fernando Andrade Mazariegos (todos los derechos reservados Guatemala 2014)

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